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Contabilidad de costes: el modelo ABC

Posteado por: Jordi Carrillo | 17/03/2017 | Categorias: Contabilidad y fiscalidad

Cualquier empresa está interesada en conocer de una forma precisa cómo se distribuyen sus costes. Solo de esa manera se podrán tomar las decisiones que ayuden al ahorro de costes. Aunque existen diferentes sistemas para tener una estimación de los mismos, hace ya muchos años que se ha ido imponiendo con fuerza el llamado sistema ABC (Activity Based Costing) o sistema de costes basado en las actividades. En este artículo te lo explicamos todo acerca de este modelo y sus diferencias con el método tradicional.

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contabilidad-de-costes-el-modelo-abc_1.jpgEl propósito de los modelos de contabilidad de costes es llegar a estimar, con la máxima precisión posible, el verdadero coste unitario de cada uno de los productos fabricados. Indudablemente existen algunos costes que podemos asociar directamente a los productos (un ejemplo simple lo tendríamos en el precio pagado por la materia prima de fabriación de lo que cuesta hacer un producto) pero debemos añadirle también una parte de los costes indirectos o comunes a todo lo producido por la empresa (como sería, a modo de ejemplo, la parte del coste de alquiler de la nave industrial donde se realiza la actividad de producción). Y es ahí donde surgen las discrepancias.

Si bien el sistema tradicional se sigue usando todavía en muchas empresas, como apuntábamos al inicio, el sistema ABC va ganando cada vez más partidarios.

¿Pero cuáles son las principales diferencias entre ambos? En primer lugar, el sistema clásico establece para cada producto
 un cómputo de los distintos elementos que lo componen así como la valoración económica de los mismos para contabilidad-de-costes-el-modelo-abc.jpgdeterminar el coste total. Es decir, hace una subdivisión y un cálculo entre los medios productivos (tanto humanos como técnicos), necesarios para la fabricación del bien.

En el sistema ABC, en cambio, se analiza la formación de la cadena de valor a través de la especificación y agrupación de las actividades. Y a partir de ellas, sus costes son trasladados al producto, en función de los criterios que se consideren más adecuados. De esa forma, se entiende que los costes de las actividades son los recursos económicos consumidos por las mismas. Entendiendo con ello que todas esas actividades son necesarias para fabricar y vender los productos que los clientes están demandando. 

 

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